En Junín pasan cosas increíbles, pero el hallazgo de un hombre que fuera atacado con un arma blanca y abandonado en el predio sobre calle Newbery, trepa al podio de los sucesos.
Las 800 cámaras con las que en forma constante el Gobierno municipal de los cuñados hacen publicidad, es obvio sólo sirven de adorno porque son observadas por un puñado minúsculo de operadores. Cuando aparecen casos de gravedad como el sucedido en las últimas horas, queda demostrada la falta de seguridad que viven los vecinos de Junín, casi sin patrullaje policial y sin posibilidades de prevención a través de la videovigilancia.
Este último caso da cuenta de un hombre que fue hallado en un vagón situado en el predio ferroviario, sobre calle Newbery, donde se hallaba atado de pies y manos y presentaba varias heridas de arma blanca. Su estado de gravedad impulsó su traslado al Hospital Interzonal “Abraham Piñeyro”, donde permanece en terapia intensiva.
La investigación quedó bajo intervención de la Justicia Federal, debido a que el predio donde ocurrió el episodio pertenece al Estado nacional. Por el momento, no trascendieron oficialmente mayores detalles sobre las circunstancias en las que se produjo el ataque ni sobre el vínculo entre la víctima y el hombre detenido.
Mientras tanto, se acentúa la preocupación de los vecinos por la inseguridad reinante en la ciudad. Lejos de las luces de los nuevos shopping, no hay certezas de cómo invierte el municipio la millonaria recaudación que obtiene mes tras mes por la Tasa de Seguridad, cuando casi no se ven patrulleros por las calles y las 800 cámaras aún no han podido prever un solo ilícito.


