Junín está muy lejos de ser una ciudad industrial, y si bien el agro es un sector determinante, el rumbo que ha elegido es el de ser una ciudad de COMERCIO Y SERVICIOS. Los servicios están comprendidos por el área de salud y la presencia de todos los organismos estatales, ya sean de orden nacional, provincial o municipal, con los cuales se sostiene la economía en funcionamiento, pues mal o bien, el estado todos los meses paga los sueldos y esa masa salarial es fundamental para la salud financiera de la ciudad.
La amplísima cantidad y variedad de comercios, sea de consumo de mercadería, entretenimiento, gastronómico o demás actividades que comprende el sector, es uno de los principales motores económicos (junto a salud) que hay en nuestra ciudad, la cual se nutre de esos ingresos mensuales para existir y mantener la actividad en marcha. Si se descuida el sector la ciudad cae en el abandono, ya que no solo se reciente la economía directa, sino que además lo acompaña todo lo que del sector depende, desde empleados y proveedores hasta la recaudación impositiva que sostiene en funciones el estado municipal.
El gran problema que atraviesa el comercio local es la situación del consumo a nivel nacional, pero a esto lo agrava la falta de políticas de planificación e inversión local para darle pelea a las plataformas de comercio online nacional e internacional y evitar que varios miles de millones se vayan de la ciudad cada mes y regresen los cientos de millones que dejaron de llegar desde las localidades vecinas, ya que Junín siempre ha sido el referente comercial de la toda la zona.
Cada cosa suma a dar una estocada más al comercio local.
La planificación de zonas comerciales debe estar acompañada de inversión estructural, pues para atraer a los clientes no solo se trata de precios sino también de marketing, empezando por generar un ambiente agradable de experimentar al buen trato recibido. La pelea que debe dar el negocio físico establecido contra las plataformas de e-comerce, es a través de la experiencia del cliente. Invitarlo a pasar un buen momento de aire libre y distraído de las pantallas.
Es verdaderamente un gran desafío que tiene por delante y sin planificación conjunta será imposible de afrontar, pues no alcanza con el esfuerzo de unos pocos sino los demás no suman a la transformación.
Muy claro está que existen tantas zonas comerciales como avenidas hay en la ciudad y que todas merecen la misma atención y preocupación, pero el caso que motiva esta opinión es el del casco histórico socio-comercial de nuestra ciudad, pues representa muchos más que una zona comercial; es nuestro sistema neurálgico de actividades sociales y administrativas. Es la esencia alrededor de la cual creció Junín hasta llegar a ser lo que es hoy y será en el futuro.
Nuestro histórico centro socio-comercial, calle Sáenz Peña y Avenida Rivadavia, recibió la primera cachetada fuerte cuando el gobierno del Frente Renovador decidió trasladar la terminal de Ómnibus y alejar a los clientes de la zona. La segunda cachetada de knocaut la recibe cuando el actual gobierno del PRO decide transformar la nueva terminal en un centro comercial y definitivamente concentrar toda la atracción en las afueras de la ciudad, tanto para los que llegan a la ciudad como para los mismos juninenses.
Lejos del esplendor que supone el valor de tener un negocio en el centro de la ciudad, se va transformando de a poco en una cosa anticuada, ya que el entorno de frentes abandonados, carteles rotos o quemados por el sol, vidrieras desactualizadas, veredas saturadas y descuido en general, termina por ser cada día menos atractivo para la clientela el dar un paseo de compras o visitar la ciudad con el único fin de pasar un buen día de gastronomía, entretenimiento y consumo de bienes y servicios.
Me sale decir que si no fuera porque al juninense le gusta mirar vidrieras desde arriba del auto, el gentío que circula las tardes del fin de semana sería mucho menor, ya que el atractivo es muy poco cuando las luces que disimulan la tristeza, se apagan hasta el atardecer que viene.
En necesario que los dirigentes de la política, cámaras de empresarios, sociedades de comercio, los dueños de locales y viviendas, logren acuerdos de mutua colaboración para rescatar del inminente bucle de caída que se avizora para los años venideros. Abordar la estrategia desde la baja de alquileres, inversión en cartelería y luminaria, variedad en la oferta comercial, promoción de paseos, noches de eventos, días especiales, horarios de beneficios, etc.
Recuerden que mientras nuevos puntos comerciales se desarrollan, e inauguran con bombos y platillos, Sáenz Peña y Rivadavia se van tiñendo de abandono, al tiempo que gana terreno el comercio en plataformas de comercio electrónico y varios miles de millones de pesos se fugan de la ciudad; millones que no vuelven, que dejan de circular, que no se derraman a los servicios independientes y representan un desfinanciamiento en la estructura propuesta por el modelo de comercio y servicios que caracteriza a Junín.
APORTE DE UN LECTOR DE SOMOS RADIO.


