miércoles, agosto 26, 2026
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Los colectivos se caen a pedazos… no hay control en Junín

Según reportan los mismos usuarios, el lunes dos colectivos de una misma línea no andaban. Hay demoras. Y las condiciones de las unidades dejan mucho que desear: testimonio de una vecina.

El paso del tiempo y la falta de mantenimiento adecuado va haciendo mella en la calidad del servicio de transporte público de Junín. Las unidades son viejas, presentan visibles averías y muchas veces se quedan en el camino, resintiendo las frecuencias y por ende, perjudicando a los vecinos que deben trasladarse por la ciudad con horarios específicos.

En los últimos días se multiplicaron las quejas. En un grupo de usuarios, se dio cuenta que la línea roja había sufrido la baja de dos unidades por desperfectos mecánicos, lo cual amplió la espera a más del doble de los 20 minutos que deberían separar el paso entre una unidad y otra.

Además, también se repitieron las quejas por estas demoras en otras líneas, y hay observaciones variadas en cuanto a la higiene.

Mientras, entusiasmados con McDonalds y Aló, desde el municipio hacen la vista gorda y permiten.

MÁS VIEJAS

La circulación de estos micros casi obsoletos es producto de un decreto firmado en su momento por el intendente (hoy de licencia) Pablo Petrecca, a través del cual aprobó la extensión de los años de antigüedad de las unidades que forman parte del transporte público de pasajeros.

De este modo, el hoy también senador provincial amplió la cantidad de años por los cuales se pueden utilizar los micros, llevando del máximo de 10 años que está estipulado por ley a 15 años.

Se trata de un insólito beneficio que se otorgó a la empresa 8 de Octubre, que recibe colectivos que son descartados por otras empresas en otras ciudades, donde no pueden circular por más de diez años.

UNA SITUACIÓN PARTICULAR

En el marco de  este momento que atraviesa el servicio de transporte, casi sin ningún tipo de control, se dio una situación particular filmada y narrada por una vecina, Gisella Barrera. Su testimonio:

“​Escribo con una mezcla de indignación y preocupación tras ser testigo de una escena tan insólita como peligrosa en el transporte público de nuestra ciudad. Este mediodía, alrededor de las 12:30 —en plena hora pico y con la unidad llena de vecinos—, el colectivo en el que viajaba circulaba con un sistema de apertura de puertas bastante particular: una BUFANDA atada a la manija y a un caño del pasamanos.

​Para poder abrir y cerrar la puerta delantera, el chofer debía maniobrar tirando de esa prenda, enroscándola con la mano e incluso agachándose en repetidas ocasiones cuando se le corría. Todo esto, por supuesto, manejando con una sola mano y en medio del tránsito agitado del mediodía.

​Es profundamente lamentable ver a un trabajador desempeñarse en semejantes condiciones de precariedad e incomodidad. No solo se pone en riesgo la vida del chofer y la de los pasajeros, sino la de cada peatón y automovilista que circula por Junín.

​Ignoro los detalles del contrato, pero está claro que aquí hay responsabilidades compartidas. Por un lado, la empresa concesionaria debe garantizar unidades en condiciones óptimas y no enviar a la calle colectivos atados con alambre —o en este caso, con una bufanda—. Por otro lado, el Municipio, que con frecuencia se jacta de contar con el servicio de transporte público, tiene la obligación de ejercer los controles correspondientes, aplicar las sanciones necesarias y exigir que se cumplan las normas de tránsito y seguridad básica.

​A quien le corresponda: inviertan lo que tengan que invertir, controlen lo que tengan que controlar y hagan su trabajo. Los choferes merecen desempeñar sus tareas con dignidad y los ciudadanos merecemos viajar de manera segura”.

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