En medio del crecimiento sostenido de la morosidad en el sistema financiero, el vocero presidencial, Adrián Ravier, responsabilizó a las propias familias por las dificultades para afrontar el pago de préstamos y tarjetas de crédito. Según sostuvo, muchos argentinos “no saben manejar sus ingresos” y asumen compromisos por encima de sus posibilidades.
Durante una conferencia de prensa en Casa Rosada, el funcionario afirmó que el incremento de la mora forma parte de un “proceso de aprendizaje” asociado al regreso del crédito en la economía. “Tenemos que volver a aprender hasta qué cuota podemos pagar. A veces la gente misma se expone a riesgos de impago”, aseguró.
Ravier planteó que la responsabilidad recae tanto en las entidades financieras como en los usuarios. En ese sentido, sostuvo que los bancos deben analizar mejor a quiénes les otorgan préstamos, mientras que las personas deben conocer el límite de endeudamiento que pueden sostener con sus ingresos.
Los datos detrás de la polémica
Las declaraciones llegaron en un contexto en el que la morosidad no deja de crecer. Según los últimos datos del Banco Central, los incumplimientos en los créditos otorgados a familias alcanzaron el 12,7% en mayo, mientras que la irregularidad del crédito al sector privado llegó al 7,7%, completando diecinueve meses consecutivos de aumentos.
Además, informes privados estiman que cerca de siete millones de personas quedaron excluidas del acceso a nuevos préstamos por registrar atrasos superiores a los 90 días, mientras que las entidades financieras no bancarias ya muestran niveles de mora superiores al 32%.
Los especialistas atribuyen este deterioro a la pérdida del poder adquisitivo, el aumento del costo de vida y el creciente uso del crédito para afrontar gastos corrientes. En ese escenario, el atraso en los pagos dejó de ser un fenómeno aislado para convertirse en una de las principales señales del deterioro financiero de los hogares.
Pese a ese panorama, Ravier insistió en que el problema responde, en parte, a una mala administración de las finanzas personales. “Uno lleva la tarjeta al límite y al otro mes se encuentra apretado”, ejemplificó, al sostener que las familias deben adaptarse nuevamente al uso del crédito.
No es la primera declaración del vocero que genera cuestionamientos. Días atrás, al referirse al aumento de las tarifas de gas, había sugerido que los usuarios podían “abrigarse más” para evitar un mayor consumo, una frase que desató críticas y por la que luego terminó ofreciendo disculpas.
Esta vez, sus dichos volvieron a abrir el debate sobre las causas del fuerte incremento de la morosidad, en un contexto en el que cada vez más hogares recurren a tarjetas, préstamos y financiamiento para sostener incluso gastos esenciales como la compra de alimentos.


