Javier Milei admitió que la economía “va lenta”, y prometió mejoras para el “segundo trimestre”. Pide aguante ante la caída industrial y el duro ajuste fiscal. Le faltó hablar de “brotes verdes”.
Javier Milei volvió a su trabajo favorito que es escribir en las redes sociales. Lo hizo ahora para bajar línea en un momento donde el bolsillo aprieta y las encuestas ya no le sonríen como antes. El Presidente reconoció abiertamente que “los últimos meses fueron duros” y, con un tono que quiso mezclar “docencia económica” con reproche, pidió paciencia a los argentinos.
En su descargo, admitió que hoy la economía se mueve con menos actividad, pero se lo achacó directamente a las “bombas” que le dejaron “los que estaban antes en el poder”.
La culpa sigue siendo “la pesada herencia”
Para el mandatario, el parate económico es el costo inevitable de desarmar el descalabro kirchnerista. No tuvo otra que aceptar que la mejora no es pareja para todo el mundo: “Los procesos de mejora no avanzan a la misma velocidad para todos”, soltó en su cuenta de X, explicando que mientras algunos ya ven la luz (¿al final del túnel?) , otros todavía la están remando en el fondo de la estadística.
Esta confesión llega justo cuando el INDEC confirmó que la industria nacional se pegó un palo del 8,7% interanual, con sectores clave como el automotriz y el textil cayendo más del 20%.
Esa inalcanzable luz
A pesar del panorama gris que muestran las fábricas y la construcción, Milei se la jugó con un pronóstico optimista y pidió confiar en los datos del “segundo trimestre“.
Según él, será en ese período cuando los indicadores de pobreza empiecen a recomponerse y la inflación que, según él, ya viene amagando con bajar, descienda “inexorablemente”.
Dice que no le tiembla el pulso para seguir con la “motosierra” porque tiene la convicción moral de lo que está haciendo, aunque por ahora no le quede otra que pedirle a la gente que le siga teniendo esa paciencia que tanto reclama.


