“Pastel” y “La Reina Batata”, dos clásicos en sus rubros, acompañan la deserción comercial céntrica. No se resiste la baja del consumo ni los altos alquileres.
“Pastel fue mucho más que un local de ropa. Fue encuentro, escucha, confianza y camino recorrido. También fue amistad, charlas eternas, risas compartidas y el regalo de habernos cruzado con personas increíbles que dejaron huella.
Después de 26 años, toca cerrar esta puerta, con el corazón lleno de gratitud.
Gracias a cada clienta que confió, que volvió, que recomendó, que se convirtió en parte de este camino. Nada de esto hubiera sido posible sin ustedes.
No es un adiós. Es un hasta pronto”.
Así se despidieron en las redes los propietarios de Pastel, la casa de indumentaria que fue un clásico en la cuesta de Sáenz Peña.
Pero no es el único caso: una juguetería con una larga trayectoria de dos décadas, como La Reina Batata, también cerró definitivamente sus puertas, dejando vacío el local que ocupó durante los últimos años sobre calle Rivadavia.
Los altos alquileres, el aumento en los servicios e impuestos y el bajísimo consumo en la ciudad lograron lo que ni siquiera la pandemia pudo: que los comerciantes bajaran los brazos. Un momento que no se sostiene y queda a las claras en el centro de la ciudad, donde proliferan los locales vacíos.
INFORME
Sobre la situación actual, un informe de la Sociedad Comercio e Industria (SCIJ) revela un escenario de incertidumbre: el 43% de los propietarios prevé una baja en la actividad para el primer trimestre de 2026. Solo un 20% se muestra optimista, mientras que el resto estima que el consumo se mantendrá estancado.








