Se colocaron pasacalles con la leyenda “Paren de fumigarnos”. Es una de las actividades que se llevan a cabo en toda la provincia para visibilizar problemas ambientales, a cuatro años de la muerte de Fabián Tomasi.
Este 7 de septiembre se cumplen 4 años de la muerte de Fabián Tomasi, trabajador rural víctima de los mismos agrotóxicos que aplicaba. Su historia se popularizó cuando comenzó a contar los efectos de los venenos sobre su cuerpo, a modo de denuncia del modelo de producción.
Es por ello que en función de esa fecha se llevan a cabo acciones en cada territorio para visibilizar los problemas ambientales y en nuestra salud de las fumigaciones con agrotóxicos y todo lo relacionado al agronegocio, que se profundiza día a día en cada incendio intencional en humedales y montes, en la aprobación del trigo modificado genéticamente HB4, en los intentos de privatizar las semillas.
En este marco, este fin de semana Junín se sumó a las acciones de acción directa en toda la provincia, coincidiendo con la lucha antiextractivista de diversos territorios, contra la destrucción de humedales, las petroleras marítimas y la megaminería, entre otras.
A nivel local, la asamblea Junín Pueblo Fumigado colocó pasacalles con la leyenda “Paren de fumigarnos”, y se entregaron folletos con información acerca del agronegocio y su problemática ambiental.
Desde las organizaciones que coordinan estas actividades, señalan “la complicidad estatal con el agronegocio; responsabilizamos tanto a las autoridades nacionales como a las provinciales, en su accionar que vulnera nuestros derechos a la salud, a vivir en un ambiente sano, y al acceso a una alimentación digna y saludable. Señalamos la abierta complicidad de los medios de comunicación hegemónicos, alineados a este modelo extractivista, que no sólo desinforma, invisibiliza y oculta, sino que abiertamente miente y confunde. Por otro lado, queremos señalar la falta de estadísticas y registros, la poca importancia que se le presta desde las Instituciones de salud a las causas de las enfermedades, dentro de un paradigma de negocio de la salud, que sólo se dedica a curar sin prevenir”.
Junín está dentro de la zona más fumigada del país y no existen regulaciones eficientes para controlar la aplicación de agrotóxicos. Según la ordenanza vigente, son los propios ingenieros agrónomos, a través de la Asociación que los nuclea, los encargados de realizar los controles por los productos que ellos mismos recetan a los agricultores.
El cuadro se empeora con el descarte sin recaudos de cientos de bidones a la vera de los caminos rurales, sin importar el daño ecológico que ello provoca.




