Después de 11 años de usurpada, el cuñado interino salió a festejar su “recuperación”. Pero ignoró a la comisión de la entidad y se la entregó a otra institución. ¿Qué hay de esta nueva ‘puñalada’ detrás de lo que hace público el gobierno municipal?
Lo que en la semana para la comunidad al fin había sido una buena noticia, parece que oculta sombras detrás. El intendente interino Juan Fiorini, a través de las redes, salió a celebrar la “recuperación” del edificio de la Biblioteca Esteban Echeverría, tras once años de ser usurpados (el mismo tiempo en que la gestión de los cuñados lleva en el gobierno).
En ese mismo momento, en vez de devolverle el lugar a los dueños (hay una comisión conformada de la Biblioteca), el señor Intendente en ejercicio decidió unilateralmente brindarle el espacio a la ONG “Corazón y Tiza”, que casualmente debía abandonar el sitio que ocupaba. Según se anunció, allí “brindará apoyo escolar y acompañamiento pedagógico”.
¿Se cambió una usurpación por otra, un poco más legal que viene de la mano del Ejecutivo municipal? ¿Por qué la Biblioteca no se devolvió a sus verdaderos dueños? Como dicen los propios protagonistas: “La Biblioteca tiene historia, tiene comunidad y tiene una Comisión Directiva. Su futuro no puede decidirse desconociendo a quienes trabajaron para recuperarla”.
Por supuesto, la respuesta de los integrantes de la comisión de la Esteban Echeverría no tardó en aparecer, con el dolor lógico de ver una firma de convenio con otra agrupación, y seguir en el mismo estado de los últimos 11 años: viendo desde afuera el lugar que es propio.
“LA BIBLIOTECA ESTEBAN ECHEVERRÍA NO SE RECUPERÓ EL DÍA QUE LO ANUNCIÓ EL INTENDENTE
Desde la Comisión Directiva de la Biblioteca Popular Esteban Echeverría celebramos el anuncio de recuperación del edificio, pero tenemos el deber de informar a la comunidad que esta historia comenzó mucho antes. Hace más de un año, vecinos y socios se organizaron, impulsaron gestiones formales y llevaron su reclamo al Concejo Deliberante. Ese recorrido no puede ser desconocido ni borrado de la historia de la Biblioteca.
La institución lleva once años usurpada, exactamente el mismo tiempo que el espacio político del actual Intendente lleva gobernando Junín. Durante años, funcionarios municipales fueron advertidos de esta situación por vecinos y otras bibliotecas populares, sin que hubiera respuestas concretas.
¿Qué cambió? La comunidad decidió organizarse y exigir la recuperación de un espacio que le pertenece.
En mayo de 2025, vecinos y socios comenzaron a reunir firmas para visibilizar el reclamo y expresar la voluntad comunitaria de recuperar la Biblioteca.
En septiembre de ese año, la concejala Francina Sierra tomó esa demanda y la llevó al Honorable Concejo Deliberante mediante el expediente N.º 10-248/2025. El proyecto fue aprobado e incluyó expresamente la necesidad de generar instancias de participación comunitaria para la puesta en valor y reactivación de la institución.
En febrero de 2026, el expediente comenzó a circular por las áreas municipales correspondientes y, en mayo, recibimos la información de que se había iniciado el proceso de desalojo.
Esperamos entonces que el Municipio convocara a los vecinos y socios organizados para trabajar conjuntamente. Esa comunicación nunca llegó.
En agosto de 2026, convocamos públicamente a una Asamblea para conformar una nueva Comisión Directiva. El 20 de agosto, además, presentamos ante el Municipio una nota formal —expediente N.º 4059-1789/2026-0— en la que manifestamos nuestra voluntad de participar en la recuperación, proteger el patrimonio material y simbólico de la Biblioteca y asumir la responsabilidad institucional de ponerla nuevamente al servicio de la comunidad. Adjuntamos las firmas de vecinos y socios que acompañan este reclamo.
Ese mismo mes se realizó la Asamblea y se eligió a la nueva Comisión Directiva, presidida por Gonzalo Giménez.
Hoy, mientras el Intendente anuncia la recuperación de la Biblioteca, también plantea la firma de un convenio con una asociación civil ajena a la institución. No está claro qué lugar les asigna a la Comisión Directiva y a la comunidad que sostuvo el reclamo durante todo este tiempo.
La Biblioteca tiene historia, tiene comunidad y tiene una Comisión Directiva. Su futuro no puede decidirse desconociendo a quienes trabajaron para recuperarla.
Celebramos que el edificio pueda volver a la comunidad, pero exigimos información, transparencia y participación.
Recuperar la Biblioteca no puede significar simplemente disponer de un inmueble: significa respetar su identidad, reconocer a quienes fueron parte de su historia, a quienes sostuvieron el reclamo y garantizar que su destino se decida con participación de la propia institución y de la comunidad.
La recuperación de la Biblioteca debe ser también la recuperación de su voz.
Comisión Directiva- Biblioteca Popular Esteban Echeverría — Junín”.
P/D: el edificio en cuestión está ubicado en Lebensohn y Levalle.

Funcionarios municipales e integrantes de la comisión de “Corazón y Tiza” que se quedarán con el edificio de la Biblioteca.


