En calle Remedios Escalada de San Martín, entre General Paz y Quintana, la postal de la otra cara de la ciudad.
Muy lejos del promocionado shopping, seguramente sin conocimientos de los últimos clásicos de básquet ni del “nuevo bus turístico” y por supuesto sin las condiciones mínimas que deberían garantizarse para un ser humano, hoy la ciudad amaneció con una persona durmiendo en la calle.
Y no hubo que ir muy lejos: estaba ahí nomás, a cuadras del municipio, casi a la vuelta de donde funciona la oficina de la poco empática secretaria de Bienestar Social, Melina Fiel. En calle Remedios Escalada de San Martín, entre General Paz y Quintana.
A pesar del ruidoso e insistente programa de marketing que implementa el municipio, con sus gobernantes sonrientes, siempre “acompañando” iniciativas privadas, lo cierto es que la realidad nacional comienza a insertarse en Junín. No son solo barrios de la periferia donde la pobreza se instaló hace tiempo y va avanzando, sino que de a poco se mezcla entre lujosas nuevas construcciones céntricas para dejar al descubierto la ausencia estatal más cercana a la gente: el municipio.


