lunes, agosto 24, 2026
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¿El municipio nunca pensará en un plan de reforestación en los barrios?

Quien quiera transitar caminando por los viejos barrios de Junín, se encontrará incursionado en una interesante aventura, por la gran cantidad de veredas rotas producto de volumen de las raíces propias de los grandes árboles de la especie Plátanos de Sombra (Platanus × hispánica). Esta especie es muy común en plazas y avenidas de Argentina por dar buena sombra, pero causa fuertes alergias en primavera debido a su polen y sus pelusas. Los de barrios Pueblo Nuevo y Picaflor debieron ser plantados hace más de 100 años y se me da a pensar que quienes los plantaron no pensaron en las consecuencias negativas futuras que tenemos que afrontar hoy en día.

A las alergias ya mencionadas, debemos agregarles el alto costo de mantenimiento que implican, ya sea por poda o por la cantidad de hojas que generan, las cuales deben ser juntadas durante toda la temporada invernal, en forma sistemática, no solo para conservar limpia las calles sino que además evitar el taponamiento de desagües en días de lluvia. Cabe mencionar que sus grandes raíces son causa de rotura de caños del sistema sanitario (agua y cloacas) y que sus grandes ramas son una complicación constante al sistema de servicios por cableado que asiste a la ciudad (electricidad, internet, TV).

En relación a los domicilios particulares, aquellas propiedades que no tengan acceso al techo se ven claramente afectadas por el taponamiento de desagües y canaletas, ocasionando el deterioro de chapas, losas y membrana, lo cual implica una inversión con altos costos de mantenimiento y reparación para el damnificado.

En resumen, generan inconvenientes en el subsuelo, suelo y las alturas, convirtiéndolo más en un problema que en una solución.

Claro está que su sombra en verano, más aún en tiempos de calentamiento global, hace dudar a más de uno si es necesario reemplazarlos o definir que así será eternamente la relación de los juninenses con esta especie de árbol en particular, ya que el beneficio es ampliamente superador del perjuicio.

Son varias las preguntas que surgen, como por ejemplo: ¿Se planteó, alguna vez, hacer una reforestación de Pueblo Nuevo y Picaflor? Y si se planteó ¿Por qué quedó en la nada o se desestimó? ¿Por qué dejan al libre albedrío del vecino la decisión de reforestar cuando se trata de una cuestión que afecta a toda la comunidad?

Hoy en día, para reemplazar un plátano, el frentista debe presentar una serie de justificaciones para obtener obtener una autorización municipal y, de obtenerla, correr con todos los gastos que implica el reemplazo del árbol, que rondan los $2.000.000 de pesos por planta.

Hace no menos de 30 años que los plátanos empezaron a dar problemas, porque es una especie que no para de crecer. Y nunca se hizo nada. Es un arbolado de 100 años aproximadamente, que dejó de ser práctico para la ciudad. Insisto, cuando los plantaron quizás no pensaron en el el futuro o tenían una idea equivocada sobre el desarrollo de la especie, lo cierto es que el problema está y las gestiones pasan., pero ninguna aborda el problema con seriedad.

Es necesario que nos pongamos a trabajar sobre la forestación de los barrios más añejos de la ciudad, pues el plátano hace años que causa inconvenientes de salud además de afectar el espacio público con levantamiento y destrucción de veredas que entorpeciendo el paso de los transeúntes. Pero no se puede hacer de un día para el otro porque la ciudad se vería altamente afectada sin la presencia de árboles de tamaña altura y tal follaje, en las estaciones más calurosas del año, modificando la temperatura no solo del espacio público, sino del interior de los hogares, pues el freno de rayos solares que significa no estaría y el reflejo solar impactaría mucho más sobre los frente de dichas propiedades, además de ser una fuente de oxígeno importantísima para la ciudad.

LA PROPUESTA:

Desde el Estado Municipal, elaborar junto con organismos ambientalistas, ingenieros agrónomos y urbanistas, un plan de reforestación programada y sistemática a los largo de los años, que exceda en tiempo la duración de las gestiones gubernamentales, reemplazando un porcentaje a determinar de los árboles anualmente (podrían ser 30 unidades por año), por especies que se adapten a la urbanización y el clima, que tengan un frondoso follaje, hojas perennes, poca altura, cierto tipo de raíces y de características variadas a fin de evitar el predominio de una especie en particular (tal como resulta ser el plátano en dichos barrios), evitando plagas, saturación visual (las hay floridas) y descartar todo tipo de posible inconveniente, tanto a corto como a largo plazo, que puedan generar. Cabe aclarar que al ser una política que atañe a toda la comunidad, debe ser afrontada con recursos públicos y plantel de personal idóneo para las tareas, con deben la maquinaria indicada y sus respectivas medidas de seguridad.

En tanto, sostener un plan de poda para los plátanos que van quedando, evitaría los trastornos de salud que ocasionan en épocas primaverales.

De esta manera se iría reemplazando POCO a POCO la forestación de la ciudad, evitando un desastre ecológico de consecuencias considerables para generaciones presentes y futuras.

Colaboración y propuesta: “Ideas para mejorar Junín”, del vecino W.B.

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