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Críticas, silbidos, defensa de los glaciares y la educación pública: así empezó la 50 Feria del Libro

La 50° edición del evento abrió en La Rural con eje en “memoria y futuro”, en una jornada atravesada por reclamos del sector editorial, abucheos durante los discursos y anuncios oficiales sobre políticas culturales y acceso a la lectura.

La Feria Internacional del Libro de Buenos Aires fue inaugurada este jueves y se desarrollará hasta el 11 de mayo en el predio de La Rural con una programación especial que conmemora sus 50 años de historia bajo el eje “memoria y futuro”. La propuesta combina un recorrido por el pasado cultural y político del país con nuevas experiencias y debates sobre el rol del libro en el siglo XXI.

En su discurso de apertura, el presidente de la Fundación Libro, Christian Rainone, destacó que en medio del contexto de crisis que golpea al país “se publican más libros, pero hay menos tirada”.

Además, reclamó avanzar con una “solución concreta” para el recupero del IVA, al considerar que es clave para sostener y fortalecer el sector de las librerías. “Son el punto de encuentro entre el libro y el lector dentro de la feria”, remarcó.

Rainone recordó que ya había planteado este reclamo el año pasado sin obtener respuestas y advirtió sobre el impacto de la falta de medidas: “Cada año que pasa sin resolverlo implica una librería menos”.

También fue abucheado ni bien inició su discurso cuando hizo referencia a Jorge Macri, y los silbidos se repitieron más adelante al agradecer al gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. La tensión dentro de La Rural escaló cuando Rainone nombró a la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, y el programa Chequelibro Escolar.

Ante los silbidos, el presidente de la Fundación El Libro hizo una pausa y cuestionó la actitud de los asistentes. “Me parece que es algo para aplaudir, no para abuchear”, expresó, y pidió que acompañaran la iniciativa con aplausos.

Cifelli defendió la política cultural y anunció medidas para el sector

El secretario de Cultura de la Nación, Leonardo Cifelli, fue otro de los oradores en la inauguración de la 50° Feria del Libro, donde expuso la visión del Gobierno sobre el rumbo del área cultural en el actual contexto político y económico.

Durante su intervención, el funcionario describió el presente como una etapa de “transformación profunda” y destacó la necesidad de ordenar el país, recuperar la confianza y poner en primer plano la libertad. En ese marco, valoró el esfuerzo de todos los actores que integran la cadena del libro, desde editores hasta libreros.

Entre los anuncios, Cifelli adelantó que el Gobierno impulsará líneas de trabajo conjunto con el sector editorial para fomentar y reconocer la producción literaria en todo el país. También confirmó la participación de Argentina en importantes eventos internacionales, como las ferias del libro de Bolonia, Fráncfort y Nueva York, además de la Bienal de San Pablo.

El secretario también hizo foco en la desregulación del mercado editorial y señaló que se están eliminando trabas burocráticas que dificultaban la circulación de libros. En ese sentido, destacó la decisión de eximir de impuestos el ingreso de libros extranjeros para esta edición de la Feria.

En otro tramo de su discurso, vinculó estas medidas con el rumbo general del Gobierno y resaltó el liderazgo del presidente Javier Milei y el acompañamiento de Karina Milei, en medio de reacciones adversas del público.

Por último, Cifelli respondió a las críticas de la oposición y defendió la política cultural oficial. Aseguró que la gestión no busca realizar “marketing editorial”, sino avanzar en un proceso de ordenamiento basado en la responsabilidad y el trabajo sostenido.

Críticas al lenguaje, la educación y la crisis del libro en la apertura

La charla inaugural de la Feria del Libro reunió a Leila Guerriero, Selva Almada y Gabriela Cabezón Cámara en un panel atravesado por cuestionamientos al contexto social, económico y político.

Uno de los primeros ejes surgió a partir del rechazo de Guerriero a la categoría de “literatura femenina”. La autora consideró que este tipo de etiquetas reduce y encasilla la producción literaria, aunque reconoció como un avance la mayor presencia de mujeres dentro del sector editorial.

Por su parte, Almada puso el foco en la situación educativa y advirtió sobre el deterioro de la escuela pública. En ese sentido, vinculó los bajos salarios docentes y el desfinanciamiento con una vulneración directa del derecho a la lectura de niños y jóvenes.

La situación económica también fue eje de críticas. Cabezón Cámara señaló que los bajos ingresos dificultan el acceso a los libros y afectan tanto a lectores como a librerías, al tiempo que planteó la necesidad de mejorar los salarios para sostener el circuito cultural.

Además, la escritora fue la primera en tomar la palabra y lo hizo con un gesto político: lució una camisa con la leyenda “El agua vale más que todo”, en rechazo a la modificación de la Ley de Glaciares impulsada por el Gobierno nacional.

El tono del encuentro se volvió más político cuando Guerriero cuestionó el clima social y el discurso público, al que describió como cargado de agresividad. En esa línea, advirtió sobre la responsabilidad de quienes ejercen el poder en la reproducción de esos mensajes.

Más directa, Cabezón Cámara apuntó contra el presidente Javier Milei, a quien criticó por su forma de expresarse y por el uso del lenguaje en el ámbito público.

En el cierre, Almada retomó esa preocupación y sostuvo que cuando desde el poder se naturalizan discursos cargados de desprecio, ese tono se replica en la sociedad, profundizando un clima de confrontación.

Qué es el programa Chequelibro Escolar

El programa, impulsado en conjunto con el ministerio que encabeza Sandra Pettovello, contempla una inversión compartida de 600 millones de pesos, con aportes iguales entre la Fundación El Libro y la cartera nacional.

Además, la iniciativa incluye descuentos de hasta el 50% por parte del sector editorial y librero, con el objetivo de facilitar el acceso a la lectura.

Según explicó Rainone, la propuesta apunta a que cada estudiante que visite la feria en el marco de actividades escolares pueda retirarse con un libro.

En el cierre, el titular de la Fundación llamó a mantener el respeto durante el desarrollo del evento y destacó el valor de la convivencia democrática. También subrayó la importancia de poder compartir un espacio donde conviven distintas miradas.

El itinerario de la Feria del Libro

Uno de los núcleos centrales está dedicado a la memoria editorial argentina, con una muestra sobre libros y autores censurados durante la última dictadura militar. El espacio busca recuperar obras prohibidas y reflexionar sobre el papel de la industria del libro en contextos de represión, en diálogo con el presente.

En paralelo, la Feria ofrece un itinerario histórico que reconstruye sus distintas etapas desde su creación en 1975. A través de archivos, objetos y testimonios, los visitantes pueden recorrer la evolución de uno de los eventos culturales más convocantes del mundo hispanohablante. Entre las propuestas destacadas figura “50 Ferias Dibujadas”, una instalación que reúne ilustraciones en vivo y material gráfico que dialoga con la memoria visual del evento.

La programación también incluye homenajes a figuras centrales de la literatura argentina, con especial foco en Jorge Luis Borges a 40 años de su muerte. Se prevén actividades inmersivas inspiradas en su obra, como un laberinto interactivo y una exhibición internacional de ediciones en múltiples idiomas.

A estas iniciativas se suman los ciclos tradicionales que forman parte del ADN de la Feria, como el Festival Internacional de Poesía, la Maratón de Lectura y el espacio “La palabra indígena”, que en esta edición se integrarán a la lógica conmemorativa.

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