Escribe: Senadora provincial Valeria Arata
En el marco de la propuesta de la construcción de un Hospital Municipal, hace algunos días escribí una primera nota en la que expliqué los argumentos de por qué Junín necesita un Hospital Municipal. En esa misma nota, había anticipado dos notas más, una sobre cómo se financia y otra sobre los detalles de nuestro proyecto de Hospital.
Por lo tanto, en la actual nota, voy a explicar el financiamiento, para llevar tranquilidad a todos aquellos que creen que detrás de esta idea está también la creación de una nueva Tasa Municipal para financiar el Hospital.
Los Municipios se financian con recursos provenientes del cobro de tasas, las cuales pueden ser de libre disponibilidad o afectadas a un fin específico, la coparticipación de impuestos provinciales, que también pueden ser de libre disponibilidad o afectadas a un fin específico. Y también de fondos nacionales, mínimos en la actual gestión que son a partir de convenios particulares entre el Municipio y el Gobierno Nacional o de programas nacionales que llegan a los municipios de manera directa.
Para el año en curso, el Municipio destinará $ 3.786.353.172,39 a la Secretaría de Salud, que sería el área de la cual dependería el Hospital Municipal. Esa cifra, es apenas el 6,29% del presupuesto municipal.
Por lo cual, lo primero que se debe realizar es analizar la presente administración de los recursos municipal y definir prioridades. El actual gobierno municipal ha demostrado en estos años un modelo de gestión que todo lo que hace es a través de terceros, sin utilizar a la planta de personal municipal. Dejar de contratar y que los servicios y obras los realicen los propios empleados municipales será un ahorro extraordinario para las cuentas y una revalorización para el personal propio, que ha sido olvidado.
En cuanto a la coparticipación provincial, cambia de manera notoria entre aquellos municipios que cuentan con Hospitales municipales y los que no.
La misma se distribuye a través del Coeficiente Único de Distribución (CUD). El CUD surge a partir de diferentes variables, como población, superficie, producción en salud, entre otras.
De acuerdo a la Ley 10.559 (y sus modificatorias) que regula la coparticipación en la provincia, la misma se distribuye entre los 135 municipios el 16,14% de los ingresos provinciales (Ingresos Brutos, Inmobiliario, Automotores, Sellos) y los ingresos nacionales coparticipables que llegan a la provincia.
Esa masa coparticipable de recursos luego se distribuye de acuerdo a tres criterios:
El 58% del total coparticipable: Por Población un 62%, por capacidad tributaria inversa 23% y por superficie del Partido un 15%.
El 37% del total coparticipable: entre las Municipalidades que posean establecimientos oficiales para la atención de la salud -con o sin internación-, de acuerdo a lo establecido por el artículo 2° de la ley.
El 5% del total coparticipable: entre las Municipalidades que cubrieran servicios o funciones transferidas por aplicación del Decreto-Ley 9.347/79 y sus modificatorias.
En lo que a nuestro tema compete, se trata del punto B), que significa un 37% de toda la coparticipación provincial que se distribuye entre todos los municipios.
En este caso, esos recursos se reparten de acuerdo a las siguientes variables: las consultas, egresos, pacientes día, cantidad de establecimientos sin internación, promedio de camas disponibles, porcentaje ocupacional y nivel de complejidad del municipio. Por lo cual, no es lo mismo tener Unidades Sanitarias sin internación, con pocas especialidades y cada vez menos atenciones, que tener un Hospital con determinada cantidad de camas de internación, amplia gama de especialidades que generan mayor cantidad de atenciones y un buen nivel de complejidad.
Además, desde el punto de vista administrativo también hay que ser prolijo. Por ejemplo, el Municipio Junín informa que cuenta con 23 Unidades Sanitarias. Pero sólo cobra coparticipación por 15, ya que las demás o no están habilitadas o no se iniciaron los trámites para que sean incluidas.
Volviendo a la coparticipación y al CUD, tomando en cuenta los 19 distritos de la Cuarta Sección Electoral, en la que está incluida Junín y es la ciudad más grande e importante, podemos observar claramente cómo es la menor cantidad de dinero recibe y por qué.
De acuerdo a los datos del año 2.025, Junín recibió $ 199.002,11 por habitante en el año. Mientras que otro municipios recibieron más de $ 1.000.000. Si, así es. Municipios de similar tamaño, con un tercio de habitantes, recibieron el doble, triple y hasta más del cuádruple que Junín.
¿Y cuál es la razón?
Sí, lo que estás pensando. Tienen Hospital Municipal.
Las dos ciudades que menos recursos reciben por coparticipación en la región son Junín y Nueve de Julio.
¿Qué características comparten?
Sí, lo que estás pensando. No tienen Hospital Municipal y tienen Hospital Provincial.
Para ser más clara, aquí el gráfico comparativo de los 19 distritos:

Además de la recaudación propia y la coparticipación, hay otra fuente de ingresos, el Sistema de Atención Médica Organizada, más comúnmente conocido como SAMO.
Es un sistema de la Provincia que le permite a los hospitales públicos y CAPS cobrar las prestaciones a obras sociales, prepagas, ART y seguros privados las atenciones a sus clientes. Y el dinero que se recauda por ese sistema se tiene que reinvertir en infraestructura, insumos y estímulos para el personal de salud.
Es muy sencillo, el paciente se presenta y si tiene obra social se hace el trámite administrativo para luego facturar. La Municipalidad de Junín fue la primera en tener SAMO en la provincia, durante la gestión de Mario Meoni. Fue un gran paso. Pero hay que sostenerlo y también hay que ser buen gestor de cobro. Por ejemplo, de acuerdo a la información del Ministerio de Salud de la Provincia, Junín facturó $63.030.000 durante el 2025, pero sólo cobró $ 13.000.000. Es decir, el Municipio no le está cobrando a las Obras Sociales.
Más allá de que el monto ahora suene a poco, para dar un ejemplo, el Hospital Interzonal Abraham Piñeyro facturó el año pasado $ 2.500.000.000.
Como han podido leer, las fuentes de financiamiento existen.
Entiendo a aquellos que creen que detrás de toda idea existe la creación de una tasa municipal. La experiencia indica eso. La creación de la Tasa de Seguridad en la década del ´90 cuando Junín comenzó a sufrir problemas de inseguridad. También la creación por aquellos años de la Tasa Para Acceso al Uso de la Red Municipal de Gas Natural, con la que se debería realizar la extensión de la propia red pero que en los últimos años es algo que están pagando los vecinos. O la Tasa Uso del Trazado Urbano para el mantenimiento de las calles de la ciudad, que estamos solicitando su eliminación debido a que ahora llegan fondos provinciales para realizar este tipo de obras. O la Tasa por Servicios en Centro Ambiental para financiar a la empresa privada que está a cargo del Relleno Sanitario. También entiendo la bronca por distorsión en el aumento permanente de la Tasa de Alumbrado Público, que antes se pagaba el 18% sobre el consumo y la actual gestión la llevó al 25%.
No suelo ser tan extensa, pero creo que el tema amerita todas las explicaciones que sean necesarias, porque en definitiva, no estamos hablando de cuestiones ideológicas o filosóficas, estamos hablando de la salud de las familias de Junín.


