Desde el lugar de la marcha, el gobernador bonaerense cuestionó el proyecto oficial, habló de presiones a provincias y legisladores y advirtió sobre pérdida de derechos laborales.
El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, encabezó la columna de su espacio político Movimiento Derecho al Futuro en la movilización contra la reforma laboral que impulsa el Gobierno nacional y cuestionó con dureza la iniciativa al denunciar presuntas presiones sobre distintos sectores para conseguir su aprobación.
En diálogo con Radio con Vos, el mandatario bonaerense aseguró que el proyecto fue impulsado mediante mecanismos de presión política y económica. “Yo creo que esta reforma laboral la armaron con una serie de amenazas y extorsiones a diferentes sectores”, afirmó, y sostuvo que el núcleo de la iniciativa implica “la pérdida de las condiciones del trabajo y de los derechos de los trabajadores”.
Según Kicillof, el oficialismo negoció cambios en la iniciativa para obtener apoyos legislativos. “Lo que han ido haciendo es decir ‘bueno, sacamos lo que le quita recursos a las provincias y así conseguimos los votos’, es un proceso de extorsión y por eso nuestra presencia acá”, expresó al justificar su participación en la protesta.
El gobernador también mencionó que mantuvo reuniones con otros mandatarios provinciales y representantes sindicales para analizar la situación. “Nosotros tuvimos una reunión el otro día, yo y otros cinco gobernadores más junto con la CGT, planteándole que nosotros no venimos por la nuestra, y que nadie va a ganar de esta forma”, señaló.
En ese sentido, cuestionó los mecanismos utilizados por el Gobierno libertario para avanzar con su agenda legislativa, y afirmó que algunos sectores políticos acompañan las iniciativas oficiales a cambio de beneficios. “Evitan perder algunos y así es como el Gobierno ha generado sus victorias”, sostuvo, y agregó: “Vaya uno a saber los casos como Kueider, y todos los mecanismos por los cuales, además ahora de manera obscena y visible, votan leyes que si preguntás legislador por legislador, no están de acuerdo, pero dicen ‘bueno, con esto capaz nos da un poco de obra pública’”.
Por último, Kicillof advirtió sobre el impacto de estas prácticas en las finanzas provinciales y el funcionamiento del sistema político. “Así generan un Estado muy difícil desde lo financiero y después con eso van a conseguir los votos, pero la gran pregunta es quién está de acuerdo con esto y quién está dispuestos a plantarse ante una extorsión de tal magnitud”, concluyó.


